miércoles, 19 de septiembre de 2012

Ganaderos de hoy y de ayer

Esta tarde ha lidiado Nuñez del Cuvillo en Logroño, cartel de máxima expectación ya que se anunciaban dos de las figuras de más predicamento del momento, Juli y Talavante y el único aspirante a ser algo en el toreo ahora mismo, el valentísmo Jiménez Fortes. El resumen de la corrida lo hacemos rápido: un buen toro de Cuvillo, Talavante y 2 orejas. El resto poca fuerza, aburrimiento y sobre todo poca raza. Y ya le tenían que faltar ganas a los toros para que ni Juli ni Fortes se llevasen alguna oreja por si quiera algún arrimón, pero es que no había ni para eso. Y no es por criticar a Cuvillo porque es uno de los ganaderos con más regularidad en estos años, que lidiando tal cantidad de toros salgan tantos toros "aceptables" es un logro, pero como dije en una entrada anterior se veía venir. Este año esta saliendo malo porque no hay fondo, sólo movilidad y nobleza, pero falta bravura.

Un toro de hoy
Y cuando leo por ahí las declaraciones de Justo Hernández (ganadero de Garcigrande) me entra la risa. Dice, y como él muchos más ganaderos actuales, que el toro de hoy es el más bravo, es el que más embiste y es al que más pases se les da. Y me entra la risa. Primero hay una diferencia abismal entre los ganaderos de hoy y los de antaño, y es que al toro de hoy se le da piensos de excelente calidad, se le da vitaminas y correctores alimenticios, se les ejercita cada cierto tiempo para crearle musculatura, se le enfunda los pitones para que no se le estropeen... en definitiva, al toro de hoy se le mima como si de un animal de compañía se tratase. Sin embargo, el toro de antaño no tenía ni vitaminas ni correctores alimenticios, no tenía fundas, y muchas veces incluso no tenía ni pienso, así que ganaderos modernos de ahora no tengaís tanta cara y tener en cuenta que no estaban en las mismas condiciones los toros de antaño.

Un toro de antaño
Segundo, eso que dicen de que el toro de hoy es más bravo, bajo mi opinión no es del todo cierto. El toro de antes era más bravo que el de ahora. El de antes tenía menos pienso y cuidados y no se caía o muy pocos se caían y el de ahora con todos los lujos del mundo llega a la plaza y se cae. Y eso es porque falta bravura, porque lo que hace que un toro aguante 4 varas no es la fuerza, es la bravura, la casta, lo que hace que el toro se venga arriba es la bravura. Y tomamos por ejemplo la corrida de hoy de Cuvillo, todos a menos y con poca fuerza excepto uno, eso denota falta de casta.
                                                                                          
Tercero, eso de que al toro de hoy es al que más pases se les da. Eso sí es verdad, pero no porque el toro de hoy sea más bravo. Analicen el toreo moderno y el de antaño. Antes se realizaba la suerte de varas de verdad, con varias entradas al caballo, y por ello los toros se gastaban más. Antes los toreros toreaban de verdad y se la jugaban de verdad. ¿Cómo no va a tener más pases un toro de ahora que uno de antaño? Ahora la lidia se centra en cuidar al toro en todos los tercios sólo pensando en el de la muleta, y con ello se han cargado la suerte de varas. Ahora los toreros torean en línea, escondiendo la pierna, sin someter al toro, que pasa por allí por inercia, sin ir sometido ni obligado, y con ello el toro se desgasta menos y aguanta muchos pases más (y aún así muchos se caen). Y otra razón es que el toro de ahora sólo tiene movilidad y nobleza, pero no bravura, y la bravura hace que el animal se emplee al máximo en cada lance de la lidia y con ello se desgaste más, por el contrario el noblón sin casta pasa por allí sin demasiadas ganas y aguanta muchos pases más.

¿Y por qué hemos llegado a esto? Porque al torero la bravura no le interesa, porque al bravo hay que someterlo, hay que llevarlo, hay que poderle, y te puede sacar defectos. El bravo llama la atención al público y puede quedar por encima del torero porque hay que torearlo de verdad y eso al figurita de turno no le interesa. Por eso los toreros sólo quieren ganaderías sin bravura, que si sale el de poca fuerza ellos no tienen la culpa y se lavan las manos, y si sale el que se mueve, es noblón y pasa por allí se harta de pegarle mantazos en una faena larguísima que hace que el público se vuelva loco y le de las dos orejas. Y mientras, los bravos de Cuadri, Fuente Ymbro, Torrestrella, Cebada, Victorino, Alcurrucén... los lidian toreros segundones que no saben ni que hacer con ellos. Y por eso estamos como estamos. Porque los ganaderos para vender sus productos han dejado de lado la bravura (como le ha pasado al señor Cuvillo y a muchos más) y así tenemos la cabaña brava actual.

Así que ganaderos modernos dejen de echarse flores y piropos a ustedes mismos y trabajen por buscar bravura, que sólo hay que ver la cantidad de toros bravos que salen para saber que no andamos muy sobrados de ella.

1 comentario:

  1. Jaime Montoya Escamilla1 de octubre de 2012, 0:13

    Y debemos de considerar sin duda alguna, que todo esto ha sido también resultado de una mercadotecnia mal direccionada en la que los que estan inmersos en el negocio buscan ganar (a toda costa), aprovechando la inercia de esto.

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