martes, 12 de marzo de 2013

El juego del becerro (II): las peleas

Veíamos, en la última entrada de esta serie de la vida del toro, como el becerro se relacionaba con su entorno y sus compañeros a través del juego. Como, poco a poco, iba adquiriendo esas costumbres que mantendrá siempre en su vida de toro bravo. Observamos como se hacían esos grupos "de amigos" que mantendrían de toros... Pero ¿todo es juego? ¿Cuándo empieza a establecerse la jerarquía de la camada?

Dicen en muchos libros, videos y demás publicaciones que la jerarquía se impone tras el destete, otros opinan que cada uno va imponiendo su fuerza cuando son erales y van adquiriendo mayor fuerza física... Mi opinión es que la jerarquía que desembocará en ese toro líder y mandón de la camada, en esas peleas llenas de fuerza y agresividad, empieza en el juego del becerro. Ya desde pequeños imponen su fuerza frente al resto. Mediante el juego compiten por los mejores sitios para echarse como harán cuando tengan quinientos kilos y dos pitones afilados como cuchillas.

El becerro utiliza su pequeña fuerza contra su hermano...
...consigue levantarlo y ocupar el sitio...

...finalmente se echa donde estaba su hermano imponiendo su superioridad
 Es muy difícil verlo, hay que tener mucha paciencia y mucha suerte, pero los becerros a modo de juego se pelean. Como niños de colegio que en el recreo juegan a las peleas. Son disputas carentes de agresividad, sin mayor fin que entretenerse, pero en ellas ya se va imponiendo la fuerza de cada uno, ya saben quien es el más fuerte y quien es el que manda.

Se pelean como juego y para ir cogiendo "sitio" en la jerarquía de la camada
Utilizan la misma técnica que utilizarán con cuatro años. Se entrenan, sin saberlo, para destronar al líder cuando estén hartos de aguantar sus imposiciones. Todavía sin cuernos y ya afianzan sus patas en la arena del campo bravo para no dejarse ganar la pelea.

Aprendiendo la técnica...
...empujando y afianzando las patas
Y también viene un tercero por detrás, pero en este caso no es otro toro con ganas de vengarse... Es la madre de alguno de los dos becerros que, como una madre cuando su hijo se pelea, disuelve la disputa rápidamente.

La vaca si ve que está pasando de ser un juego acude...
...deshace el enfrentamiento y la paz vuelve a la dehesa
Pero llegará un día en el que no sea la madre la que venga por detrás sino otro toro con ganas de pelea, llegará el momento en que porten en su cabeza dos pitones afilados como navajas, en que haya que saldar las cuentas de toda una vida, entonces será el día en el que aquellos juegos de niños den paso a la dura realidad de una pelea de toros bravos...

4 comentarios:

  1. Como para los humanos, la naturaleza ha hecho las cosas bièn: los becerros juegan como juegan los niños, como los monos, como los cerdos y todos los animales. Crecen y de los juegos pueden llegar a pelearse. Cosas naturales que solo los que abren sus ojos sin hipocresia pueden difrutar, sin cesar de gustar a las comer buenas comida, con carne frutas y buen vino.
    Jerarquia tambièn como desde siempre con todos los animales, y como nosotros, humanos, en el colegio, ejercito....Los anti que no entienden nada a la naturaleza no podràn cambiar nada. A nosotros de recordarles
    Abrazo, Alberto, y enhorabuena

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    1. Pedrito:
      Por eso estoy haciendo esta serie de entradas dirigidas a explicar un poco la vida del toro. Creo que aporta mucho a la fiesta y habría que mostrarla mucho más. El público que va a las plazas debería saber todo lo que se esconde detrás. Nos da mucho crédito frente a los antitaurinos. Si ellos conociesen todo esto quizás, al menos, nos entenderían un poco más.

      Un abrazo y ¡muchas gracias!

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  2. Alberto:
    pues a mí me han dicho los antitaurinos que los becerritos no embisten, ni atacan, que es que se les entrena para ello y si no les enseñas, luego de mayores son mansos cómo conejos. Así que yo voy a hacer caso a estos señores que saben mucho de esto, aunque no distinguen un toro de una lechuza. ¿Y cómo les explicas a estos doctores en tauromaquia que el becerrro quiere embestir antes de mantenerse en pie? Que serie más buena y refrescante.
    Un abrazo

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    1. Enrique:
      Me has recordado una anécdota que me contó una vez mi abuelo sobre un becerro recién nacido. La semana que viene voy para casa y seguramente vaya a verlo. Le diré que me lo cuente otra vez para refrescarme la memoria y lo pondré por aquí. Es muy significativo y va a servir mucho para explicar que a los becerros no los enseña a embistir ni su propia madre.

      Un abrazo Enrique ¡Muchas gracias!

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