martes, 7 de agosto de 2018

Peleas de vecinos...

Es pleno verano y el sol aprieta. El fuerte levante remueve las hojas, el polvo y hasta el ambiente. Un semental intenta huir, no se muy bien si del viento, del toro que manda o de sí mismo. Llega al límite del cerrado. Una vieja pared le marca el fin de su horizonte, el fin de sus dominios. Detrás suena un reburdeo lento, constante, como el levante. Se asoma por encima de la pared y lo ve. Un semental vecino lo mira desafiante. No te metas en mi territorio parece decirle. El reburdeo se hace más intenso. El pitido de los dos toros se mezcla con el silbido del viento. Se miran y se huelen. La tensión aumenta. El polvo se arremolina. Se tienen ganas desde hace tiempo. Mientras uno muge, el otro escarba y aprovechando el fuerte levante le echa la tierra en la cara. Ya no aguantan más. Casi de puntillas entrelazan los pitones. Cuánto darían porque no estuviera aquella pared. Cuánto darían por poderse batir en combate. Cuánto darían por ganar aquella pelea de vecinos...

















1 comentario:

  1. No hace muchos días que fui al campo con gente no habituada al toro. Les llamaba la atención oir pitar a los toros. No podían creer los sonidos que hacen los toros. Me encantan estas entradas tuyas. Graba un día "las voces del campo" y cuelga un video.

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