jueves, 19 de septiembre de 2013

Te conviertes en un vaquero...(II)

Son las cinco de la mañana y te despiertas inquieto. La pelea de anoche te sigue rondando en la cabeza y se une con el calor del final del verano. Intentas dormirte, das varias vueltas en la cama y tras un rato desistes y te levantas a beber agua. Piensas volver a la cama pero sabes que ya no dormirás y decides salir de la casa. Te sientas en los escalones de la puerta y escuchas el campo. La noche está serena y no se mueve una hoja. Entonces piensas en los toros que anoche se peleaban, piensas si habrá algún toro con una cornada, en si se quedará alguna corrida sin el mejor toro... Tu propio pensamiento en el silencio de la noche te agobia. Sigues dándole vueltas a la cabeza hasta que el canto del gallo te devuelve a la realidad. Son las seis. Entras a la casa y te lavas un poco la cara, te vistes y te peinas. Sales andando hacia la cuadra y, una vez allí, amarras a cada caballo en su lugar correspondiente y le echas su ración de pienso. Cuando terminas escuchas un ruido fuera y sales a ver de donde viene. Son los pasos del mayoral que escuchó la pelea y tampoco ha dormido bien. Tras el riguroso "Buenos días" hablaís preocupados sobre los toros, mientras la claridad en el horizonte anuncia la inminente salida del sol.

El color rojo del horizonte anuncia el comienzo de un nuevo día...
Cada uno cepilla a su caballo, le pone la montura y se fuma el cigarro para darle tiempo al sol a aparecer y al caballo a comer un poco más. Justo al amanecer los hombres del campo van saliendo al son que marca el mosquero. Cada uno toma un rumbo, el mayoral va a "El Pozo", "El Rabanito" y "La Era", y tu vas a "El Alacrán" y a "La Escuela". En el primer cerrado los toros están tranquilos, todos echados juntos y ni se levantan al ver tu llegada. Te acercas más para que se levanten y verificar que todo esté bien.

Cuando amanece vas a repasar los toros...
...y los del primer cerrado están tranquilos y ni se levantan...
Sigues hacia "La Escuela" y cuando ibas llegando un toro se levanta inquieto detrás de la pared, está lejos de la querencia y te mira con agresividad. Al acercarte un poco más sale trotando en tensión, con la cabeza alta, hacia la querencia donde están los compañeros. No necesitas más para saber que ese cerrado fue el de la pelea y que ese toro que dormía solo detrás de la pared es al que han pegado.

Un toro te mira desafiante detrás de la pared...
...y cuando te acercas sale trotando hacia la querencia
El toro pegado llega a donde están los compañeros y los mugidos que anoche no te dejaban dormir vuelven a alterar toda la dehesa. La tensión se palpa en el ambiente. Uno de los toros escarba. Otro mira de reojo, encogido. Al poco tiempo el toro pegado sale al galope del grupo de toros librándose de la cornada de milagro. Los mugidos parecen gritos de guerra que resuenan en la inmensidad del campo.

Un toro escarba nervioso...
...otro se encoge avisando al otro de que puede atacar...
...y el toro pegado se libra de la cornada por los pelos...
...mientras los mugidos se escuchan en toda la finca
Tras observar el comportamiento de los toros sales a galope en busca de los bueyes. Si no separas a ese toro rápido sabes que lo pueden matar. De repente escuchas voces. Es el mayoral que ya viene con los bueyes. Ha escuchado la pelea desde "El Pozo" y sabe las consecuencias de no actuar rápido. Te vuelves y vas abriendo la cancela. Mientras los toros siguen escarbando y en tensión.

Ves al mayoral venir corriendo con los bueyes
Una vez dentro del cerrado separaís al toro pegado rápidamente. Con los bueyes lo sacaís del cerrado y una vez fuera os poneís al paso. El toro ya va suficientemente alterado como para darle más carreras. El mayoral te dice que lo lleves a un cerrado pequeño donde unos becerros recién herrados se reponen de las quemaduras. Allí el toro descansará tranquilo y se repondrá de la pelea. Él se vuelve a ver que el resto de toros de "La Escuela" estén bien. Al paso vas guiando a los bueyes y al toro a su destino. Tu sudor se mezcla con el sudor de tu caballo. La lengua de los bueyes llega casi al suelo y la del toro también. La tranquilidad vuelve al campo, pero no por mucho tiempo. Cuando ibas por el cerro escuchas de nuevo la voz del mayoral. Uno de los toros, alterado todavía por la pelea y las carreras, se arranca al caballo. La experiencia del mayoral esquiva la embestida con maestría.

Cuando ibas tranquilamente con el toro y los bueyes...
...escuchas la voz del mayoral con el toro arrancado
Entretanto llegas al cerrado de los becerros. Apartas a los bueyes y dejas al toro pegado allí. Observas que tiene un puntazo en el codillo pero, por suerte, no parece demasiado. Dejas a los bueyes en su sitio y, junto al mayoral, vuelves al paso hacia la casa.

Dejas al toro en su sitio y observas un pequeño puntazo...
...y vuelves con el mayoral a la casa
El calor ya aprieta bastante. Es casi mediodía y le das una ducha a tu caballo. La mañana ha sido ajetreada para ambos. La falta de sueño de anoche se empieza a notar y el cansancio aparece. Bebes un poco de agua del botijo. Te sabe a gloria tras las carreras, el polvo y el calor. Entras en la casa y te sientas un momento. Luego comes casi sin ganas. El cansancio te ha quitado el apetito. Antes de cerrar la ventana observas un pajarillo en el cable que le da luz a la casa que parece mirar a las perdices que disfrutan del paisaje desde el techo del pajar. Te sientas en el sofá, es la hora de la siesta, y pensando en la faena para esta tarde te quedas dormido casi sin darte cuenta...


8 comentarios:

  1. Alberto:
    Si es que a medida que voy leyendo me voy agobiando, me he dado cuenta de que me marcas el ritmo con tu escrito. Pasas de esa calma de madrugada al ajetreo de los toros y apartar a los que se han peleado. Si es que estoy por ponerme a descansar como cuando llegas a casa.
    Enhorabuena.
    Un abrazo

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    1. Enrique:
      Me alegro mucho de haberte hecho sentir la misma sensación que siente un vaquero de bravo. Lo que intento es que los aficionados disfruten y aprendan a valorar el trabajo del campo, y además intento seguir progresando en la fotografía y en la escritura, parcela esta última de la que tengo que aprender muchísimo de ti.

      Muchísimas gracias Enrique. Un fuerte abrazo.

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  2. Enhorabuena campeón, estamos deseando la próxima entrada, te superas con cada una de ellas, pronto se enlotarán los toros del año que viene y volveremos a empezar con ilusiones renovadas y fantasearemos con cada toro y cada uno hará su "porra"..., te esperamos!!! pero antes, si la Virgen de los Santos quiere, nos espera Zaragoza, un abrazo amigo!!

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    1. ¡Muchísimas gracias! Estoy deseando verlos enlotados y rematándose. Ya mismo estaremos analizando las hechuras, el comportamiento y la presencia de los toros que triunfarán el año que viene, pero, como bien apuntas, antes disfrutaremos del triunfo de los toros de Zaragoza. Ese triunfo es gracias al trabajo de tu padre y por supuesto tuyo. El 4 no hubiese embestido así sin vuestro trabajo. Cada embestida es gracias a ustedes ¡Muchísimas gracias por permitirme disfrutar de vuestro trabajo, pero sobretodo, muchísimas gracias por vuestra amistad! ¡Un fuerte abrazo!

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  3. ¿Qué tal,Alberto?La dureza del campo bravo vivida y narrada como tú lo haces me parece apasionante.Gracias por hacer que lo vivamos.

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    1. Paco:
      ¡Muchísimas gracias a ti por pasarte por aquí! El mérito no es mío, el mérito es de ustedes. La afición al campo y al toro es lo que os hace vivirlo y disfrutarlo. Sin esa afición los escritos y las fotos no servirían de nada.

      De nuevo, muchas gracias. Un saludo.

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  4. Aquí estoy otra vez Alberto. Últimamente no estoy pa muchos trotes, pero es que no me puedo resistir a leer tus entradas macho. Y leyéndote parecía que el frescor de la mañana me refrescaba la cara, que podía ver a ese toro levantarse y mirarte con ese "temblique" caracteristico del que se va a arrancar. De oler el sudor del caballo... en fin chaval, que el perro me acaba de volver a hacer ver que estoy en el sofá de casa.

    Gracias Alberto por la entrada. Este verano, como sabes, me he podido llevar a Enrique a el campo y lo hemos pasado genial. Para la próxima espero contar contigo.

    Un abrazo Alberto y perdona por tardar en aparecer.

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    1. MARIN:
      Me alegro muchísimo de, al menos, haberte distraido mientras leías este escrito. Me da mucha pena que no estes demasiado bien. Pero no te preocupes que la vida te está guardando lo mejor. Ahora solo te queda venirte a arriba como te han enseñado esos toros tan bravos que pastan en "Comeuñas". No te preocupes que dentro de nada verás como todo empieza a ir mejor. Para lo que necesites aquí me tienes.

      Cuando supe que Enrique iba a ir a ver a los Cuadri me alegré muchísimo por él pero, siendo sincero, me alegre más por ti porque ibas a estar distraido y feliz unos días. Para la próxima cuenta conmigo, para eso y para lo que necesites.

      Un fuerte abrazo amigo MARIN y ¡ánimo!

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