miércoles, 31 de octubre de 2012

El Secreto de la Bravura

El secreto de la bravura es el saber más deseado por ganaderos, por toreros y casi por cualquier aficionado que se precie. Los primeros para buscarla, los segundos para rehuírla y los terceros para disfrutarla. La bravura es el fundamento de todo, es el centro de nuestra fiesta, es como el grial de la tauromaquia. Eso que todos buscan ansiadamente y que muy pocos consiguen, o cuando creen que lo están consiguiendo llega el toro y demuestra que no, poniendo a cada cual en su sitio. Le inquieta a los ganaderos el saber cómo se llega a ese secreto, cómo se consigue la bravura con seguridad de que no te estás equivocando.

Y esa búsqueda no es nueva ni mucho menos, ya muchos ganaderos antiguos buscaban la bravura. Se creía y se cree que está basado en la selección, que cada animal lo lleva en sus genes. Pero ¿siempre es así? Esta teoría funciona a veces y otras no. Toros de alta nota de madre y de padre, hermano de un toro de bandera puede salir manso. Toros en los que el ganadero tiene puesta mucha confianza hay veces que fallan, y sin embargo algún becerro de alguna vaca de desecho en el que no confías puede ser el mejor de toda la camada. Puede que se acerque a la incógnita pero está demostrado que no es del todo fiable. Todavía queda ese halo de no saber que va a pasar.

Otros ganaderos pensaban que eran las hechuras. Un toro con buenas hechuras suele embestir. Toros bien hechos, cuesta abajo, con el peso que le quepa en su caja, largos, armónicos... Suelen salir buenos. Pero esta teoría también falla. Vemos muchos toros preciosos que no embisten y luego vemos otros feos y mal hechos que sí lo hacen. Suelen embestir más los de buenas hechuras pero hay más excepciones de la cuenta. Otra teoría que no sirve.
Los toros con las hechuras como éste suelen embestir
Todos sabemos que cuando sale una corrida mala, suele salir entera y cuando sale buena suele salir entera también. Y si que es cierto que, en ocasiones, todos los toros que se paran en una camada salen en la misma corrida, todos los que mansean igual y todos los buenos igual. No ocurre siempre pero suele ocurrir. Y esto llevó a los ganaderos a formular otra hipótesis ¿no será que influye el día, la temperatura, la altitud...? Es cierto que a los toreros los días nublados les gusta. Y muchos ganaderos empezaron a recoger datos. Algunos incluso se dieron cuenta que en determinadas poblaciones donde el agua es muy diferente a la que bebían esos toros en el campo los animales tenían problemas digestivos y perdían fuerza parándose antes. Pero esto siempre no es así. También se ven encierros en los que sale de todo. Y las condiciones climatológicas son para todos las mismas, con lo que esta teoría tampoco nos sirve.
Las condiciones ambientales, de los corrales... es para toda la corrida igual
Otra cosa que se dice por ahí, que por cierto está muy de moda ahora, es el "manoseo" o "humanización" de los toros. Esto quiere decir que los toros cuantas más veces hayan entrado en la manga, cajón, corrales, hayan sido visitado por los hombres, y en definitiva, cuanto más contacto hayan tenido con el hombre menos embisten. Ahora es cierto que el toro está más en contacto con el hombre que antes. Antiguamente vivía de forma más salvaje y con menos control. Pero esta teoría serviría si todos los animales de una ganadería donde ponen fundas y se manosea más al toro saliesen mansos y si todos los animales de una ganadería donde el animal vive de forma más salvaje saliesen bravos. Pero resulta que esto no es así. En todos sitios salen bravos y mansos, y se supone que todos los toros de una misma ganadería tienen el mismo o parecido contacto con el hombre. Por lo que otra hipótesis más que no nos sirve.
El contacto con humanos es frecuente en la actualidad pero para todos por igual
Son muchas las hipótesis y aún hay más. Otros piensan que la bravura se "ve". Que cuando ves un toro en el campo ese toro te dice con la mirada o con su expresión si es bravo o no. Te dice algo que hace que confíes más en ese animal. E incluso se le puede llegar hasta intuir las fuerzas o la forma de embestir al verlo moverse en el campo. Dice el gran Florito, mayoral de las Ventas, que él sabe cuando un toro o una corrida viene bien o mal de fuerzas. Y me lo creo. La clave está en saber observar y apreciar lo que te dice el toro con sus movimientos. Captar lo que él te está diciendo. Normalmente los vaqueros y mayorales tienen predilección por algún toro en especial. Porque ese toro les transmite. Pero hay veces que esos toros en los que tanta confianza pones también fallan. Y otro en el que pensabas que no iba a embestir sale el más bravo de todos. Con lo que otra hipótesis que se cae de la lista.
La expresión de "bravo" fundamental
Otra más dice por ahí que hay que lidiar al animal en el momento justo. Que ellos también tienen etapas. Que con el tiempo va cambiando su carácter. Es lógico pensar eso puesto que los añojos y erales suelen moverse mucho y tener una embestida más alegre y fácil de llevar, mientras que los cinqueños suelen aprender antes, se paran y se reservan mucho más las fuerzas. Y eso es porque la edad, el momento en el que se lidia influye. Pero hemos visto multitud de cinqueños embestir y algunos ganaderos incluso los prefieren a los cuatreños. Con lo que esta teoría tampoco nos sirve.
La edad y estado del animal influyen en su comportamiento
Teorías e hipótesis hay muchas más y cada uno tiene la suya. Personalmente pienso que es una mezcla de todo. Que para que salga un toro de bandera se tienen que reunir muchas variables. Si tiene buena reata y hechuras, se lidia en el justo momento que es el momento en el que te transmite "eso" en el campo, se ha manoseado poco durante su vida y encima le toca el torero o la plaza adecuada ese toro sale de bandera. Si cambia alguna de esas variables ese toro a lo mejor saldría de otra forma. 

A la hora de "adivinar" como saldrá un toro me dejo influir mucho por las hechuras. Veo un toro y es lo primero que me llama la atención. También que el toro esté en tipo de la ganadería, que es, en parte, una variable de las hechuras. Antes sólo me dejaba guiar por eso, acertaba mucho pero también solía fallar y me di cuenta que esa variable sola no era demasiado fiable.

Pasado un tiempo junté esa variable con otra, que incluso la tengo más en cuenta que la anterior. Me gusta mucho y hago siempre mucho hincapié en lo que te transmite el toro con su mirada, con sus movimientos, con su expresión. Creo que ahí está la clave. En la mirada del toro se lee su comportamiento. Pero hay que saber leerlo y no siempre es fácil y se acierta. Y si sabes leerlo bien hay otro problema ¿cómo consigues eso? No se sabe. Es el Secreto de la Bravura.

domingo, 28 de octubre de 2012

Esperanza

Desde hace un tiempo el mundo del toro está lleno de negatividad. Empezó todo con aquella región española que quitó los toros a causa de varios políticos. Sí, hablo de Cataluña. Con aquel hecho comenzó un "run run" que lo volvió todo negro alrededor del toro. Muchos pensaron que aquello era el principio del fin. Algunos ya se veían viendo toros bravos en videos y documentales. Imaginaban que ese movimiento se extendería por el resto de España y el mundo del toro bravo.


Pasado un tiempo San Sebastián, debido de nuevo a los políticos, declaró que por un tiempo no habría toros. Muchos se echaron las manos a la cabeza y esperaban la siguiente ciudad, provincia o región que ninguneara a la fiesta de los toros.

Toda esta corriente negativa se potenciaba con la drástica reducción de festejos, la falta de público en las plazas, el acúmulo de toros en el campo... Eso llevó a la desaparición de multitud de ganaderías, algunas de ellas importantes y con una importante reserva genética. Y todo iba a peor. El exceso de toros acababa en la oscuridad del matadero. Muchas ganaderías mandaban vacas al matadero también para reducir cabezas. Incluso se habló de que desaparecerían las subvenciones. La apocalipsis del campo bravo.

Mientras tanto, en las plazas y lo que quedaba de su público veíamos como el espectáculo iba a peor. Pocos toreros ilusionan, pocos toros embisten, el aburrimiento se hacía dueño de todo durante más tardes de la cuenta... Encima algunos toros salían excesivamente "astigordos", curiosamente cuando venían las figuras. Éstos últimos, sus apoderados y empresarios vetaban a los pocos toreros de verdad, que sí interesan al aficionado. Todo ello unido a lo anteriormente escrito hacía presagiar lo peor y el "run run" de la desaparición de los toros iba creciendo.
Todo no es tan negro...
Pero aún hay esperanza. Recientemente muchas provincias o comunidades autónomas han comenzado a proteger y dar su apoyo a la fiesta. Para tranquilidad y alivio de los ganaderos se ha dado a conocer que se mantendrán las subvenciones y que la votación ha sido incluso más positiva que el pasado año. Para el aficionado hay toreros que siguen ilusionando e incluso la cantera aprieta con fuerza con ese binomio Jose Garrido-Lama de Góngora...

¿No será entonces que esto que está ocurriendo es normal? Con esta crisis que tenemos encima no hay que olvidar que los toros es un espectáculo de ocio y que además es caro. Quizás sólo sea cuestión de pérdida de riqueza en el público que asistía a las plazas y no pérdida de afición.
Con el apoyo de ciertas comunidades autónomas hemos apreciado, si es que aún no se sabía, que la negativa a los toros sólo ha sido por cuestiones meramente políticas y en regiones puntuales de nuestro país.
La reducción de festejos y de ganado es lógica puesto que la sociedad española posee menos riqueza y va menos a las plazas. El excedente de toros y ganaderías es normal puesto que hace cuatro años no se sabía como estaríamos ahora y esos toros ya estaban ahí.

Pero todavía hay esperanza. Muchas comunidades autonómas nos dan su apoyo, Europa es aún más consciente que nuestro propio país de la riqueza genética y cultural que genera el toro bravo y nos da todo su apoyo ofreciéndole las subvenciones a nuestros ganaderos. Todavía hay toreros y ganaderos que se esfuerzan por levantar esto. Pero además de apoyo nos dan su confianza y hay que demostrarles que hacen bien. Es el momento de hacer un cambio en el sector. Es el momento de reducir festejos y apostar por la calidad, de apretarse todos un poco el cinturón y atraer al público a las plazas. E incluso me atrevería a decir que todo esto nos viene bien. Creo que va a servir para sanear un poco el mundo del toro. Deberíamos aprovechar esta reducción de festejos para quitar de enmedio a todos esos toreros que no dicen nada y dejarle sitio a los que de verdad quieren ser algo en esto y no piensan sólo en el dinero. Deberíamos aprovechar para despejar el camino a los ganaderos de verdad quitando toda esa maleza de ganaderías que salieron del ladrillo y las empresas. Además creo que de aquí a unos años veremos más bravura porque las ganaderías se reducen pero el ganadero no es tonto y quita lo que sale peor pero deja lo bueno.
Es el momento de llenar las plazas de nuevo.
Así que es el momento. Nos lo están poniendo en bandeja las instituciones. Nos lo dicen indirectamente desde Europa. Pero hay que actuar, hay que luchar, hay que cambiar. Que desaparezcan toreros que no ilusionan y ganaderías que no se esfuerzan y no buscan el bravo. Sin permitir errores. No puede ser que desaparezcan los patas blancas de Sanchez Cobaleda o los coquilla de Cifuentes. Eso es un grave error. Es el momento de hacer las cosas bien y cambiar. Porque ahora nos están apoyando pero puede llegar el día en que perdamos su apoyo y las subvenciones son muy importantes para las ganaderías de verdad. Y ahora que todavía tenemos su apoyo es el momento. Para que esos becerros que ahora están naciendo puedan derrochar su bravura en el albero, hay que luchar, que todavía hay esperanza.
Luchar para que estos becerros puedan demostrar su bravura.