Andaba el vaquero Pepe, conocido por los amigos como Pepón, repasando las vacas con su yegua de toda la vida. Observó a la vaca muerta y cerca de ella vio el pequeño cuerpo de aquel becerro. Pensaba él que ya estaría muerto pero para su sorpresa todavía aguantaba aquel pobrecito huérfano el frío de aquel amanecer. El hombre lo recogió, lo subió a la perilla de su montura y se lo llevó con la intención de salvarle la vida.
Le quitó la tiritona con algunas mantas y con la caricia de sus manos y lo alimentó con leche de sus cabras para quitarle el hambre. Aquel becerro había salvado la vida gracias a aquel vaquero.
Fueron pasando los días y Pepón, para ahorrarse trabajo, lo acostumbró a mamar directamente de una de sus cabras. No le costó mucho esfuerzo ya que la experiencia es un grado y no era el primero que aquel hombre salvava así. Para aquella labor escogió su cabra más noble, de nombre "Ciclona", y al poco tiempo la cabra esperaba al becerro y el becerro esperaba con ansia la aparición de aquella cabra. Desde aquel momento aquel macho destinado a llamarse "Pelopinto" pasó a ser conocido como "Ciclón".
"Ciclón" fue creciendo entre las manos de Pepe y el tufillo a leche de cabra. El hombre lo acariciaba y mimaba e incluso lo acostumbró a ir detrás de él como si de su madre se tratara. Un día llegó el momento de separarlo de la "Ciclona", aquel becerro fue herrado con el número 54 y se unió a la camada a la que pertenecía. Creció junto a sus hermanos y tuvo una vida normal de toro bravo.
Ahora aquel becerrillo colorado es utrero. Tiene buenas hechuras, fue bravo en la tienta y posiblemente sea semental de la ganadería.
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| "Ciclón" en la actualidad, un precioso utrero que será semental |
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| Pepe y "Ciclón" se saludan todas las mañanas como buenos amigos |
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| Es un auténtico privilegio ser amigo de Pepón y de "Ciclón" |








